
En una empresa familiar, la formación de los accionistas y familiares es la tarea más importante para conseguir que sus voluntades, ambiciones, necesidades y expectativas estén alineadas en una misma dirección.
Las posibilidades de continuidad de una empresa familiar a lo largo de las generaciones, en manos de los familiares descendientes del fundador, depende en gran medida del nivel de formación e información que existe en el núcleo familiar.











